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Linfedema
EL SISTEMA LINFÁTICO
El sistema linfático es una red microscópica de
capilares que se encuentran por todos los tejidos, transcurriendo
entre los vasos arteriales y venosos. Su función es mantener un
balance entre los líquidos, es decir recuperar el exceso de líquido
intersticial, devolviéndolo a la circulación general (unos tres
litros diarios aproximadamente), y las proteínas. Ese líquido, una
vez dentro de los vasos linfáticos, se denomina linfa.
El sistema linfático se halla conformado por los capilares,
ubicándose entre las células, y por su unión dan origen a los
colectores y éstos a los vasos linfáticos. De este modo, el líquido
intersticial, es decir el que perdieron los vasos arteriales
y venosos, es succionado (linfangión, viene del griego,
significa succión) al interior de los vasos
linfáticos, no pudiendo salirse nuevamente.
La
red linfática se halla en todo el cuerpo, a excepción del Sistema
Nervioso Central, haciendo "estaciones" en los ganglios linfáticos,
dónde se "limpian" y se le adicionan "linfocitos".
LINFEDEMA
El linfedema es la acumulación de líquido linfático en
los tejidos. Esta situación puede presentarse desde el nacimiento,
por una anomalía congénita, o posterior a un traumatismo, o al
tratamiento de determinados tipos de cáncer, como ser el de mama.
Los vasos linfáticos pueden ser seccionados durante la cirugía o
bloqueados durante el tratamiento (cobaltoterapia), por infección o
cicatrices, o hasta el tumor mismo. Esta situación suele presentarse
en la región inguinal (linfedema de miembro inferior) o en la
región de la axila (linfedema de miembro superior),
haciéndolo con o sin dolor, en forma aguda o crónica, inmediata a la
cirugía o años después.
SU DIAGNOSTICO
El diagnóstico se realiza por los síntomas clínicos, es
decir si Ud. nota que su brazo o pierna comienza a hincharse, a
pesar más, y que luego del reposo diario, al levantarse y con el
transcurso de los días cada vez cede menos ese hinchazón, tornándose
a medida que pasa el tiempo más y más duro, no dude en consultar a
su médico. De ser necesario le solicitará otros estudios
complementarios.
TRATAMIENTO
En el tratamiento del linfedema es importante verificar el
grado de fibrosis que presenta el miembro afectado, es decir su
evolución, para hablar del tipo y tiempo de tratamiento. Lo habitual
es realizar el drenaje linfático manual, el que modifica la
dirección del líquido linfático de las áreas bloqueadas hacia vasos
sanos y funcionales, de forma intensiva por 21 a 28 días, evaluando
su evolución y contemplando la posibilidad quirúrgica, para ayudar a
que los resultados sean lo más persistentes posibles.
Es decir el tratamiento tiene dos estadios: Médico,
dado por el drenaje linfático manual. Quirúrgico (según el tipo de linfedema). Y la correcta combinación de ambos.
Finalmente, conseguido el objetivo, se ingresa en la fase de
mantenimiento, la que será indicada por el especialista.
EL DRENAJE LINFÁTICO MANUAL
Existen diferentes métodos de Drenaje Linfático Manual.
-
El método Voder,
-
El método Földi,
y
-
El método Leduc.
Estos entre los más conocidos. Sus diferencias son
mínimas, y están en relación a variantes en las técnicas empleadas
para el drenaje.
¿POR QUÉ DRENAJE LINFÁTICO Y NO MASAJE LINFÁTICO?
Amasar, según el Diccionario de la Real Academia Española, es:"Mover y apretar
una masa"..., mientras que drenar es: "Avenar, es decir dar salida
al agua detenida"...
Esto significa que las maniobras para realizar esta
práctica, deben ser suaves y muy delicadas, pues si son bruscas
(amasar), en lugar de favorecer que el exceso de "linfa" retenido
sea avenado, por la red linfática subdérmica, que es la que se trata
de estimular con estas maniobras, se lesionen dichos vasos,
conduciendo a un agravamiento de la enfermedad: LINFEDEMA.
Por lo tanto, la técnica del drenaje linfático manual
consiste en hacer llegar a los territorios linfáticos sanos el
exceso de líquido acumulado en las zonas de edema por medio de
manipulaciones o maniobras muy suaves y delicadas. El drenaje
linfático debe ser practicado por un/una especialista.
En una sesión de drenaje existen diferentes actos
esenciales, primero la preparación del paciente es muy importante,
la relajación en un ambiente tranquilo y confortable. Luego
el inicio de las maniobras para "preparar a los linfáticos sanos" a
recibir el incremento de líquido desde las zonas de bloqueo
linfático a drenar y finalmente los movimientos de drenaje
fundamentales. Dos son importantes.
Un movimiento de llamada o evacuación destinado a
evacuar la linfa a distancia de la zona enferma hacia los vasos
precolectores y colectores sanos.
Otro movimiento de captación o de reabsorción para
favorecer la penetración de la linfa en los vasos linfáticos a nivel
de la zona del edema.
Cada sesión de drenaje linfático manual, tiene una
duración en el tiempo de unos 45 a 60 minutos, al final de los
cuáles, UD. sentirá, casi de seguro la imperiosa necesidad de
concurrir a evacuar su vejiga, síntoma inequívoco de que esa sesión
le ha sido útil.
Al finalizar el mismo, se evaluará la necesidad de
realizar un vendaje especializado del miembro enfermo, por medio de
la superposición de vendas especiales de baja extensibilidad con el
fin de lograr crear una contrapresión sobre los tejidos para
disminuir la ultrafiltración de los capilares. La necesidad e
importancia del uso del vendaje debe ser comprendida por el paciente
A su vez, para estimular la circulación linfática, el
paciente aprenderá una serie de ejercicios especialmente diseñados
para activar la contractilidad de los capilares linfáticos, lo que
favorecerá los resultados obtenidos con el drenaje linfático manual
al favorecer el retorno venoso y linfático, mejorando su
circulación.
Complicaciones del linfedema:
Las complicaciones más habituales suelen ser las
infecciosas dermatológicas, pero el propio tratamiento del cáncer de
mama puede desencadenar otras, como lesiones de partes blandas en el
hombro, con limitación del balance articular o incluso plexopatía y
aparición de dolor de tipo neuropático.
Dermatológicas:
-Micosis.
-Dermatitis aguda relacionada con el linfedema:
reacción inmune anormal ante bacterias no patógenas.
-Linfangitis y erisipela: se presentan como un
episodio agudo de enrojecimiento cutáneo difuso que se extiende y
progresa rápidamente con sensación de tensión y fiebre.
Linfangitis:
La linfangitis aguda sigue a la lesión o infección
cutánea como un cordón eritemato-edematoso, doloroso a la
palpación profunda desde la lesión, siguiendo el trayecto linfático
hacia la correspondiente área de los ganglios linfáticos
territoriales, que se apreciarán aumentados de tamaño y dolorosos.
Suele estar causada por estreptococos y también por
Staphylococcus aureus.
Erisipela:
La erisipela es una infección bacteriana aguda de la
dermis y la hipodermis causada principalmente por estreptococos. Se
define como un tipo clínico de celulitis (término algo impreciso),
principalmente de la dermis y en menor grado de la hipodermis.
Cuanto más dérmica es la localización de la erisipela, más definidos
son los límites del eritema y el edema. En algunos pacientes la
localización es más profunda en la hipodermis, lo que hace que tenga
límites más indefinidos, con una coloración rosada. La entidad se
caracteriza por la presentación súbita, con fiebre (ausente en 15%)
unas horas antes de la aparición de los signos cutáneos, que
generalmente es más alta en pacientes con celulitis y fascitis. El
eritema se extiende gradualmente y se acompaña de edema y dolor. La
placa es bien delimitada y se extiende unos 5 a 25 cm por día, sin
involución central. Puede asociarse a linfadenopatía regional, así
como a linfangitis.
La rápida respuesta favorable a los antibióticos apoya
el diagnóstico. En 24 a 72 horas desaparece la fiebre, y el dolor se
reduce al igual que los signos cutáneos. Si esto no es así, se debe
analizar la posibilidad de complicaciones.
- Fibrosis/esclerosis: es el estadio III del linfedema en su
etapa más avanzada y es irreversible con terapia conservadora.
- Linfangiosarcoma: es un angiosarcoma desarrollado sobre
zonas de linfedema crónico, casi siempre postmastectomía (Síndrome
de Stewart-Treves). Presenta una incidencia del 0,45%, entre los
pacientes que sobreviven más de cinco años desde la intervención. Se
caracteriza por una aparición de lesiones rojizas o violáceas con
transformación nodular y endurecimiento, con tendencia a la
hemorragia espontánea que crecen y se multiplican con rapidez,
produciendo metástasis pulmonares. La biopsia de las lesiones lleva
al diagnóstico. Las posibilidades terapéuticas son muy agresivas y
no han mejorado la supervivencia a pesar de la agresividad que
conllevan (radioterapia, quimioterapia, amputación de la
extremidad), proporcionando resultados pobres con una supervivencia
inferior al 5% desde el momento del diagnóstico.
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